Colonche: el pulque de las tunas
En el semidesierto zacatecano, donde el nopal es parte del paisaje y la identidad, se elabora una bebida ancestral que pocos foráneos conocen: el colonche. Se trata de una fermentación de tunas rojas —fruto del nopal— que, después de ser cocidas y coladas, se deja fermentar durante varios días. El resultado es una bebida espesa, ligeramente espumosa, de color vino y con un sabor entre ácido y dulce. Aunque alguna vez fue común en festividades y reuniones familiares, hoy el colonche se ha convertido en una rareza gastronómica que sobrevive gracias a las comunidades rurales que lo preparan con orgullo.
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En Zacatecas, especialmente en regiones como Pinos y Nochistlán, sigue presente como símbolo de resistencia cultural. Tomarse un colonche es beberse un pedazo de tierra y de historia.



