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Las reliquias zacatecanas: la comida que promete memoria
Cuando alguien dice “voy a dar reliquia”, no habla sólo de comida: habla de gratitud, de mandato, de la herencia viviente de Zacatecas. El asado, las sopas que van de siete en siete, los tamales que suenan a fiesta son parte de un rito de cumplimiento. Aquí la mesa no es sólo sazón: es historia que se comparte entre vecinos, en misa o en la comunidad.
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Más que banquete, es pacto: se da por lo recibido, se invita al pueblo, y se honra al santo. En cada cucharada se saborea el agradecimiento, y en cada sonrisa se reconoce que en Zacatecas se come para no olvidar.


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