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La pitaya del sur de Zacatecas, fruta de espinas y dulzura
Cada primavera, los cerros del sur de Zacatecas se llenan de color con las pitayas, una fruta silvestre que crece en los órganos y nopaleras. En municipios como Juchipila, Moyahua o Apozol, es tradición salir a “pitayar”, es decir, cortar con cuidado las pitayas usando varas largas o tenazas. La fruta es pequeña, de cáscara espinosa y pulpa dulce, roja, blanca o morada, y tiene un sabor que no se parece a nada más. Comer pitayas es parte de la identidad de la región; es esperar la temporada, compartirlas en familia o venderlas en los tianguis.
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Es el fruto del semidesierto, el que brota sin que nadie lo siembre, regalando al pueblo un pedazo de naturaleza dulce y fugaz.



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